D3SC1FR4M3_3ST4: la libertad necesaria

foto 5El pasado sábado 22 de noviembre, en el marco del Hackmitin 2014 en la ciudad de Querétaro, se estrenó la película D3SC1FR4M3_3ST4, documental realizado en su totalidad con software libre y bajo un sistema de creación colaborativa. Armstrong Liberado musicalizó la película, por supuesto utilizando únicamente software libre, y nos dimos incluso el lujo de realizar una musicalización en vivo para este estreno tan esperado. Una experiencia por demás memorable.

Sin embargo, pese a la gran experiencia que todo esto implicó, difícilmente pudimos concentrarnos durante el concierto-proyección de D3SC1FR4M3_3ST4, pues una hora antes del evento nos enteramos de que un colega cercano, Juan Daniel López Ávila, estudiante del bachillerato en el que trabaja Rubeavil, fue uno de los estudiantes que fueron arbitrariamente detenidos el pasado 20 de noviembre. Nosotras, nosotros, profesábamos una convicción por la música libre, mientras once compañerxs eran trasladadxs a penales de máxima seguridad en Nayarit y Veracruz. Frente a un gobierno que en su tambaleante desesperación utiliza la fuerza BRUTA para reprimir y censurar la protesta ciudadana, nuestrxs colegas perdían, precisamente, esa libertad que nosotrxs decíamos ganar al compás de nuestro ruido. Amarga contradicción que nos plantaba un dilema soberbio: o deteníamos nuestro paso, admitiendo que la situación del mundo y el país nos exigen la parálisis total, o buscábamos la manera de canalizar nuestro ejercicio libertario hacia caminos de emancipación que estén a la altura de los terribles acontecimientos.

Aunque el propio Richard Stallman ha repetido incontables veces que el software libre sólo es tal cuando contribuye a la construcción de una sociedad libre, los tiempos actuales nos confrontan, una y otra vez, con la pregunta de cómo generar de manera efectiva ese puente necesario entre las libertades tecnológica y social; entre un sistema de producción que garantiza el acceso, la modificación y la libre compartición de código informático, y uno que garantizara la libre circulación de las personas por el mundo, la expresión sin censura y la adecuación de las leyes a las necesidades reales de una población lastimada, dolida y desgastada por la impunidad y corrupción de los gobiernos privativos.

Mientras musicalizábamos el filme, Armstrong pensaba que la música libre tendría que ser un espacio para ejercer la libertad en el acto, pero también un lugar desde donde presionar al ejercicio de una libertad más amplia que estamos perdiendo los ciudadanos y ciudadanas del mundo, y en este caso particular lxs mexicanxs. Al grito rockdriguesco de nuestro segundo hogar, el Rancho Electrónico, cantábamos la urgencia de superar este tiempo de híbridos, no para anular la diversidad urbana sino para rechazar el “agandalle trasnacional” y la “desfachatez empresarial” que hoy en día gobiernan en México.

Un tanto avergonzados por no tener respuestas ante lo abrumante de los hechos, abrazamos al menos las preguntas que nos aquejan. Las convertimos en el sonido de colaboración, horizontalidad y transparencia que tanta falta hacen en nuestro mundo. Las transformamos en el ruido de indignación, en la demanda de justicia, en el grito de ¡Basta! que compartimos con tantas personas. Las convertimos en profecía de un futuro mejor, en exigencia de un presente distinto, en enérgica demanda de la LIBERTAD de Juan Daniel, así como de todas y todos los presos políticos de este gobierno inverosímil.

Ante las alas cortadas de una democracia raquítica, nuestro sonido retumbará en los oídos de la esperanza. Nuestra mirada está en otro momento, en otro lugar, en otra condición, mientras nuestros pies se aferran a una realidad que nos empuja a seguir haciendo ruido.

Liberemos a Armstrong. Liberemos a Juan Daniel. Liberemos a México.

AL

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